Las bondades de la L- carnitina

Suplementación de L-carnitina en IRC.

 La L-carnitina es una amina cuaternaria fisiológica, muy activa a nivel mitocondrial. Interviene en la beta-oxidación de los ácidos grasos, transportando dichos ácidos grasos de cadena larga al interior de la matriz mitocondrial para la producción de energía. Por ello, la L-carnitina es fundamental en aquellos órganos que obtienen la energía mediante la betaoxidación a partir de los triglicéridos, como son el músculo estriado: esquelético y cardíaco, otra función es la de actuar como antioxidante, al reducir la peroxidación lipídica y, por ende, reduce el daño potencial a la membrana celular durante el estrés oxidativo.

La Insuficiencia Renal Crónica (IRC) es una enfermedad que se caracteriza por el deterioro progresivo de la función renal que tiene como consecuencia que el riñón pierde la capacidad de producir orina, y a su vez de eliminar las toxinas de la sangre, entre otras funciones que son necesarias para la vida.

Una vez que el paciente inicia una terapia de sustitución (diálisis o hemodiálisis) se inicia también un deterioro nutricio con una pérdida de nutrimentos, principalmente aminoácidos, albúmina, vitaminas hidrosolubles y carnitina. El desarrollo de anemia normocítica y normocrómica es una complicación en los pacientes con IRC, que se trata con eritropoyetina humana recombinante; sin embargo, muchos pacientes siguen presentando baja respuesta a pesar del tratamiento adecuado. 

Varios estudios han demostrado que la suplementación con carnitina en pacientes con IRC evita las complicaciones cardiológicas, mejora la sintomatología muscular, la hipotensión intradialítica y la frecuencia de anemia que no mejora con la eritropoyetina humana recombinante. En 1999, la Food and Drug Administration aprobó el empleo de L-carnitina en pacientes con desordenes dialíticos.

La L-carnitina se filtra libremente por la membrana glomerular y se reabsorbe por el túbulo proximal a través de un catión orgánico, con un aclaramiento renal de 1-3 mL/min. En contraste, durante la hemodiálisis (100 mL/min), la L-carnitina se disminuye en el plasma aproximadamente en un 80% al final de cada sesión. Esta reducción en el plasma se debe a que la síntesis endógena se ve alterada durante la hemodiálisis, así como a la deficiencia de algunos cofactores (vitamina B6, niacina, vitamina C y hierro) que son necesarios en la ruta enzimática encargada de sintetizar carnitina.

En conclusión, la suplementación regular de carnitina mejora el metabolismo de los lípidos y la utilización de las proteínas, aumenta la normalización al volumen de urea y los valores de albúmina sérica, pero no se acompaña de cambios en la grasa corporal; además, disminuye la resistencia periférica a la eritropoyetina, los calambres intradiálisis, los episodios de hipotensión durante las diálisis, la debilidad muscular. Se recomienda el tratamiento por vía intravenosa tras hemodiálisis en dosis de 20 mg/kg, dada la escasa biodisponibilidad de la vía oral (15 %) y la ausencia de efecto muscular por esta vía.

 

-L.N. Lucia vargas

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